La satisfacción de nuestras necesidades requiere del empleo de un
sinnúmero de procesos tecnológicos, a través de los cuales hacemos uso de los
diferentes recursos naturales que hay en nuestro entorno. En muchos casos,
transformamos esos recursos en objetos útiles temporalmente. Envases,
envolturas y empaques son de uso común; pero una vez cumplida su función, son
desechados, acumulándose en el ambiente.
Lo mismo ocurre con la mayoría de los productos que utilizamos
cotidianamente: la ropa, los muebles, los aparatos domésticos, los libros,
periódicos y revista, los juguetes, etc.; tarde o temprano se convierten en
desechos que sacamos de nuestra casa, escuelas o lugares de trabajo y que,
finalmente terminan en los basureros.
Muchos de los desechos ocasionan problemas de contaminación, pues no se
reintegran al ambiente, ya sea porque se
degradan lentamente o porque su cantidad supera la capacidad del medio para
desintegrarlos.
La acumulación de desperdicios se ha convertido en un grave problema, ya
que ocupa grandes espacios, produce desechos tóxicos y permite la proliferación
de animales y otros organismos que producen enfermedades. Además, estos
desperdicios alteran los ecosistemas, afectando a otros seres vivos y poniendo
en riesgo las fuentes de recursos naturales.
Por tal motivo, es necesario tomar medidas
inmediatas centradas en una serie de técnicas que les permitan a
los estudiantes manejar los productos de
desecho de una mejor manera a través de
la reutilización y el reciclaje de los
mismos.
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